Zzzzzzzz
El vuelo de una mosca se vio interrumpido por un olor jugoso, la llamaba desde la distancia, un agresivo viraje entre las orejas de dos enamorados y una esquina mas adelante encontró el botín. Un anciano desecho encima de la acera...umm.
El vuelo de una mosca se vio interrumpido por un olor jugoso, la llamaba desde la distancia, un agresivo viraje entre las orejas de dos enamorados y una esquina mas adelante encontró el botín. Un anciano desecho encima de la acera...umm.
Sus pequeñas patitas se posaron sobre una de sus pupilas, ahí estaba, con los ojos abiertos y la expresión aterrorizada de quien ha descubierto una verdad espantosa y sabe que nunca podrá contarla. Picoteó un poquito, el sabor agridulce de aquel plato gris la reconfortaba, decidió no volver a comer jamás mierda de perro y continuó el almuerzo, mientras distinguía otros olores. ¡Mucho mas apetitosos!
Levantó el vuelo y se dirigió rauda hacia la puerta entreabierta de la casa ante la que el aperitivo se había derrumbado. El olor de la sangre lo impregnaba todo y zzzzzz otro cuerpo en la penumbra del pasillo, con la cabeza como una sandia que se ha caído al suelo, los trozos de cerebro esparcidos por las paredes. ¡Que manjar más sabroso!
Pero aun había más zzzzz el hueco de las escaleras siguió descubriendo cuerpos, una mujer, un niño, una anciana, un hombre...había demasiados. La mosca confusa y embriagada no sabía por donde empezar. Al fin se posó encima del pomo de una puerta cerrada. El cuerpo inerte de una niña pequeña la miraba sumergido en un río de sangre, las manitas entrecerradas señalando la puerta y una expresión de sorpresa dibujada en su rostro. El manantial de su sangre, ya seca, se había derramado por el agujero de escopeta en su pecho. Ese sería el primer plato.
¡Zas! La puerta se abrió de golpe, aplastando al insecto.
El inspector Rodríguez con su equipo de sabuesos acababa de hacer entrada.
-¿Qué diablos ha pasado aquí?-
